COMUNICADO de PRENSA de la CIIA
15 de junio de 2011
Aprendiendo
las lecciones de la crisis sanitaria E.Coli-ECEH,
Es indispensable aprender las lecciones
del último episodio de intoxicaciones alimentarias colectivas por la bacteria
E.Coli-ECEH que envenenó a más de 3.000 personas e implicó la muerte de 36 de
ellas.
Un contexto propicio a la aparición de
crisis de comunicación y de crisis políticas:
- el principio de precaución tiende a prevalecer sobre todos los otros;
- la salud se convirtió en una
preocupación principal para una población que envejece;
- una amalgama entre las palabras “epidemia”
e “intoxicación masiva” exacerba el miedo. Una epidemia implica comúnmente una
posibilidad de contagio entre humanos, lo que no es el caso de la intoxicación
cuya morbosidad potencial se apaga con el paro del consumo de los productos
infectados;
- el vínculo entre la alimentación y la
salud es confirmado por la mayoría de los científicos;
- la complejidad del mundo de los
microorganismos hace que sea difícil de entender (la
mayoría de las bacterias E. Coli son inofensivas para los seres humanos y
algunas podrían ser útiles para la producción de biocarburantes);
- una sospecha pesa sobre los efectos y
la seguridad de los tratamientos y de la transformación de los productos
alimentarios, lo que alimenta el apetito para los productos crudos y/o “no
tratados” que son potencialmente más frágiles. Esta sospecha es alimentada por
la incertidumbre de los resultados de análisis, incertidumbre inherente a cualquier
rigor científico;
- la impresión de ser el autor de un cucharada genera
una excitación que puede ocultar la exigencia de rigor;
- la divulgación de la
información y los rumores se volvió casi instantánea, global e incontrolable,
fenómeno al cual están atentos todos los responsables políticos…
Las cuestiones económicas y sociales se
vuelven principales. Así, dos semanas después de los comunicados de
El CIIA propone la
revisión del Reglamento sanitario internacional y la normalización de los
procedimientos de comunicación de alerta al público para que las se sometan a
una identificación previa rigurosa del agente infeccioso.
Por otra parte, las investigaciones
epidemiológicas permiten definir la fuente directa de la intoxicación
alimentaria, pero el lugar y el método inicial de contaminación siguen siendo
desconocidos. El Ministerio canadiense de Salud contabilizó 37 epidemia y intoxicaciones
alimentarias (listeriosis, salmonelosis…) vinculadas con las semillas
germinadas entre 1973 y 2005 en el mundo. Esto debería incitar a la prudencia. Es indispensable proseguir las
investigaciones con el fin de definir las causas sucesivas de las
contaminaciones y sacar conclusiones para el futuro, en particular de
preconizar buenas prácticas para la producción y la comercialización de todos
los alimentos crudos.
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